HACIA UN NUEVO MAYO

HACIA UN NUEVO MAYO

HACIA UN NUEVO MAYO
Hay que inventar, y encontrar fórmulas novedosas, osadas y efectivas para erigir otro modelo de sociedad que nos permita volver a ganar batallas como esta, provocada por el coronavirus. Con una andadura que comenzó en 1873, Viena Capellanes ha logrado superar cada despiadado embate con el que ha tenido que enfrentarse
El 2 de mayo se ha conmemorado siempre en Madrid el levantamiento en dicha fecha de 1808, que recogía y aunaba la protesta popular ante la situación de incertidumbre política derivada tras el motín de Aranjuez, y cuya represión por parte de las fuerzas napoleónicas presentes en la ciudad, acabó por soliviantar a todo el país, provocando una oleada de indignación común y de continuos llamamientos públicos a la insurrección armada, los cuales desembocaron en la Guerra de la Independencia española.
 
Y así ha sido hasta el día de hoy.
 
Pero puede que, a partir de este trágico año, sin parangón en la historia común de la humanidad, mayo adquiera una dimensión muy distinta con la que empezar a celebrar una victoria colectiva contra el combate común frente a un inesperado enemigo que ya ha provocado cientos de miles de muertos en el mundo, cebándose con inusitada saña en la comunidad de Madrid. Un enemigo que, además, no se diezmara como un ejército, sino que pasará a formar parte de nuestras vidas y que cambiará para siempre la sociedad, tal y como la hemos conocido hasta ahora. Un enemigo que sigue pareciendo invencible, pese a que la lucha sin cuartel desarrollada, ha mermado su aterrador alcance.
 
Y nos tocará, tanto a nivel individual como colectivo, reconstruir y replantear el sistema que nos ha sostenido hasta ahora. Nuevos modos de abordar el trabajo, la sanidad, la cultura, la cotidianidad, las costumbres sociales con las que abrirnos paso a través de este asfixiante revés, si es que sabemos leer este futuro con el que nadie contaba. Ya no nos bastará con reinventar. Hay que inventar, y encontrar fórmulas novedosas, osadas y efectivas para erigir otro modelo de sociedad que nos permita volver a ganar batallas como esta, provocada por el coronavirus, sabiendo ya que otras pandemias idénticas o similares, e incluso rebrotes de un virus que muta como una veleta en un temporal, es más que probable que puedan volver a repetirse, y que, bajo ningún concepto, deben pillarnos con la guardia baja.
 
Y el uso del plural se asienta como nuestro mejor aliado. Todos estamos bajo el yugo de este despiadado contrincante, y debemos estar muy atentos a los durante muchas décadas han logrado abatir a los gigantes que nos han castigado. Con una andadura que comenzó en 1873, Viena Capellanes ha logrado superar cada despiadado embate con el que ha tenido que enfrentarse.
 
Con la Guerra Civil, la empresa prácticamente perdió todo cuanto había conseguido hasta entonces. Pero lejos de amilanarse, redobló sus esfuerzos productivos, sumó nuevos locales para restaurar lo destruido, no puso parches, sino que aumentó sus propuestas, tanto en la restauración como en su repostería. Y aunque fue una cruzada durísima, ya en los años sesenta ocupaban de nuevo un lugar privilegiado en las preferencias de los madrileños.
 
Pero los golpes siguieron llegando. La crisis del petróleo en los setenta; la transición, donde se hiló el tejido de nuestra actual democracia; la adopción del IVA en 1986 que, con la subida del salario un 7%, puso en jaque los puestos de trabajo de cientos de personas, sobre todo para empresas como Viena Capellanes, que tenía un altísimo porcentaje de trabajadores con mucha antigüedad; el cambio de milenio  (que también fue el segundo cambio de siglo en la historia de la empresa), dejando atrás la peseta para adaptarse a los rigores del euro, y debía adaptarse a la informática que estaba transformando el mundo; la desestabilización en los mercados tras los atentados en las Torres Gemelas, y la insoportable incertidumbre cuando Madrid también pagó con su sangre la tiranía del terror que se trató de imponer en nuestro país tras lo ocurrido el 11 de marzo; la abrumadora y desoladora situación en 2008, nacida del colapso de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, y que provocó una profunda crisis de liquidez, una crisis alimentaria global, diferentes derrumbes bursátiles ahogadas por el pánico, dejando como legado una crisis económica a escala internacional. Y ahora, esta catástrofe sin precedentes, ante la que Viena Capellanes ha respondido de manera inmediata con las invaluables armas de la responsabilidad, el apoyo y la solidaridad.
 
De todas estas salvajes contrariedades, Viena siempre ha salido reforzada y con el atrevimiento y la dedicación necesaria para solventarlas con la determinación que siempre ha caracterizado su identidad.
 
Es lógico, pues, que no solo la confianza, sino también la esperanza de edificar este futuro recaiga no solo en todos nosotros (también protagonistas en lo que esconda el porvenir) sino en la experiencia y los buenos resultados de empresas como Viena, sobre todo viendo que la clase política, en su conjunto, lo único que hacen es estancarse en rencillas del presente más inmediato, olvidando que un futuro desconocido ya está aquí, y que no estar atentos a los profundos y complejos cambios que conlleva puede devolvernos a un pasado que ya ni siquiera existe.
 
Hay unas palabras de Antonio Lence, actual Director General de la empresa, dichas unos años atrás para Expansión adquieren en este momento una importancia decisiva: "La nuestra es una historia de adaptación al entorno".
 
Una más que valiosa lección, que debemos tener muy en cuenta si no queremos que el entorno sea el que nos defina y nos condene a la peor de las condenas: extraviarnos en el olvido y en el fracaso cuando a día de hoy todos, menos el puñado de irresponsables de turno, somos muy conscientes de la trascendencia del momento que nos ha tocado padecer. Es tiempo de estrenar un nuevo mayo. Tiempo de estrenar una nueva vida. Y de vencer.
 
Ada Simón
Mayo 2020

* La foto que ilustra esta anécdota corresponde a una barricada en la calle Luisa Fernanda, donde está ubicado nuestro Café Viena, durante la Guerra Civil española.

 

Comentarios (1)

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Burgos (05-05-2020 13:56)

Excelente,me gustan las antigüedades combinadas con idas nuevas. Mayo será vuestro.Animo