Los sitios de la memoria

Los sitios de la memoria

Los sitios de la memoria
Es curioso como los lugares nos recuerdan cosas de nuestro pasado: el parque donde aprendimos a andar en bicicleta, el camino al colegio, la plaza en la que tuvimos nuestro primer encuentro romántico, etc. Igual de entrañable resulta asociarlos a personas que de una manera u otra han marcado nuestra experiencia vital.
A mi me gusta imaginar a Pío Baroja, ya mayor, recorriendo las calles de Madrid, pensando en sus libros, evocando su pasado y a sus amigos. Seguro que al pasar por la antigua tahona de Viena Capellanes en la calle de la Misericordia le venían a la memoria su hermano Ricardo y Corpus Barga, con quienes compartió tertulia durante sus inicios como escritor. Recordaría como charlaban en la oscura trastienda cuando sus ocupaciones en la panadería lo dejaban libre, o en el Petit Fornos, donde servía como camarero el que sería el gran torero Antonio Sanchez y al que después volvería a ver cuando éste se hizo cargo de la célebre taberna de su padre, la Fonda de Lázaro. En esa trastienda de la primera tahona de Capellanes escribió ni más ni menos que: Vidas Sombrías, La Casa de Aizgorri, Silvestre Paradox y Camino de perfección.
 
Siguiendo camino y alimentando su memoria, Don Pio recordaría cómo durante tantos años, y a pesar de su fama de malhumorado, compartió tantos proyectos con amigos y tertulianos en otro barrio del que también fue vecino y donde se fundó, a finales de los 20, el Café Viena. Durante esta etapa de su vida, en la que fue abandonando su relación profesional con Viena Capellanes, no dejó de acudir al Café Viena. Aquí también compartió tertulia con su hermano Ricardo, por supuesto, pero también con Pablo Neruda durante los años en que éste vivió en la cercana Casa de las Flores. De esta época fructífera surgió la barojiana trilogía de la Lucha por la vida: La busca, Mala hierba y Aurora Roja
 
Con paso cansado, Don Pio se encaminaría, en su largo e hipotético paseo, a la calle Ruiz de Alarcón, donde fijó su residencia después de la Guerra Civil y en la que permaneció hasta su muerte, acaecida en 1956. Por aquellos años, a Don Pío se le fue estropeando el carácter. Quizás salía ya menos y dedicaba menos tiempo a los amigos y a los tertulianos pero, seguramente, antes de llegar a casa pasaría por el local de Viena Capellanes situado en su misma calle, casi enfrente de su residencia.
 
Aquel Madrid triste de los años 40 y 50 tenía pequeños respiros para los transeuntes que lo conocían al dedillo. La pequeña tienda de Viena Capellanes en Ruiz de Alarcón era frecuentada por los espectadores que salían de los teatros del centro y decidían pasar a tomar algo antes de regresar a casa. Ahí podían fácilmente encontrarse con el ilustre escritor, saliendo del local, saboreando un croissant y regresando despacio a casa, rumiando sus recuerdos, pero dándole vueltas todavía al último libro que tuviera entre manos o corrigiendo mentalmente cualquier manuscrito aún por terminar.
 
Así, pasear por Madrid es recuperar la memoria propia pero también la de las personas que nos dejaron huella. Ver ahora la recién remodelada tienda de Viena Capellanes en Ruiz de Alarcón y sentarse a tomar un café es un privilegio para el transeunte que pasea sin prisas por la capital. Sabemos que los locales van cambiando su decoración y que adoptan y adaptan nuevos retos en función de los tiempos y las circunstancias pero los sabores y los olores siguen siendo los mismos. Los mismos que sintió y experimento Don Pío. Estoy segura de eso.
 
NOTA DE VIENA CAPELLANES: La tienda de la calle Ruíz de Alarcón, inaugurada en los primeros años del siglo XX, ha sido reformada y ampliada, incorporando el local anexo, en noviembre de 2013. Se ha empleado un estilo industrial, aprovechando los materiales originales de la construcción del edificio señorial de principios del siglo XX en que se encuentra ubicada (piedra de granito, ladrillo, etc.). Los enseres que se exponen como parte de la decoración (balanzas, cajas registradoras, elementos industriales, libros de comercio, etc.) son todos originales de distintas épocas de la empresa, y forman parte de su patrimonio histórico.
Interior de la tienda Viena Capellanes de la calle Ruiz de Alarcón remodelada

 

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