UN RÓTULO DE ALTOS VUELOS

UN RÓTULO DE ALTOS VUELOS

UN RÓTULO DE ALTOS VUELOS
En la actualidad, unos de los sellos distintivos es, sin duda, el logo que fue caligrafiado por Antonio Lence Mora en los años 40 combinándolo con el escudo de la bandera de la ciudad austriaca que da nombre a la Empresa.
A lo largo de su historia, Viena Capellanes, ha cuidado mucho la estética de sus tiendas sin descuidar ningún detalle ni interior ni exterior. Por eso sus fachadas se reconocen al instante. Porque todas tienen una impronta común a pesar de los matices y las pequeñas diferencias que les dan una personalidad única a cada una de ellas. Esta impronta es la utilización de materiales nobles, el predominio de colores sobrios (granate y más actualmente el negro), lo espacioso e iluminado de sus escaparates y los magníficos rótulos en los que aparece el nombre de la empresa.

Desde finales del siglo XIX con las tipográficas clásicas del Art Nouveau se pasó a líneas más estilizadas en los años 20 del siglo pasado a partir de la introducción del gusto por el Art Deco o de la recreación de molduras neo-egipcias en locales como el de Marqués de Urquijo.

Aunque después de la Guerra Civil la recuperación fue lenta, poco a poco los locales fueron retomando el aspecto que tuvieron antes del conflicto y adquirieron una línea que conjugaba lo contemporáneo de la época con aquellos rasgos que marcaron la modernidad en España y la primera etapa de gran crecimiento de la empresa en las primeras décadas del siglo XX.

En la actualidad, unos de los sellos distintivos es, sin duda, el logo que fue caligrafiado por Antonio Lence Mora en los años 40 combinándolo con el escudo de la bandera de la ciudad austriaca que da nombre a la Empresa. Antes de esto, la papelería y los rótulos no guardaban la homogeneidad que tienen ahora, lo que no quita que las etiquetas se cuidaran al detalle y se encargaran al mejor impresor de Madrid, Luís Gómez, cuyo hijo y nieto continuaron con la tradición hasta los años noventa del siglo pasado.

Las 15 letras que componen los rótulos de la entrada en cada una de sus sucursales son una curiosa combinación tipográfica en la que se mezclan la palabra Viena, escrita con caracteres art Deco, y la palabra Capellanes con un estilo caligráfico muy elegante. Esas letras se realizaban a mano por los “letristas”, verdaderos artistas que estaban en la nómina de los fabricantes de espejos y grandes vidrios, para imprimir el sello de las diferentes empresas y sus sucursales. Al principio estos trabajos se hacían sobre madera o sobre cristal, pero, poco a poco, estos soportes fueron siendo sustituidos por el vinilo y el metacrilato que resultan más funcionales ya que aguantan mejor las condiciones climáticas a las que se ven expuestos día y noche.

Los rótulos lo dicen todo de una empresa. Son el reclamo por excelencia. Su firma. Y es por ello por lo que para definir el estilo se encargaba a importantes pioneros del diseño Art Decó en España como José Loigorry, quien en los años treinta llevó a cabo el diseño de otro Viena, el Viena Hungaria, que fue una empresa muy conocida en el Madrid de esa época. Otro maestro del Art Decó fue Penagos, a quien se le atribuye un dibujo publicitario de Viena Capellanes que se conserva en los archivos de la Casa y que fue, sin duda, la inspiración de varios de los diseños de cartelería de la Casa como este dibujo de Ortiz aparecido en periódico “El Fígaro” en los años 20 o el de la tarjeta de presentación que mostramos aquí, en la que se puede ver que en esas primeras décadas del siglo pasado, predominaban los amarillos cremosos y el verde. En ella aparece el autogiro, un vehículo de reparto que hizo las delicias de los transeúntes madrileños y que estuvo inspirado en la invención de Juan de la Cierva, otro pionero, pero de la aviación, que junto con Herrera o con Benito Loigorry, el hermano de José Loigorry, dio impulso a la aviación española en esos años en los que todo parecía posible y que fueron truncados por la Guerra.

Como decíamos, la recuperación fue lenta y uno de los cambios más significativos para la Empresa fue la sustitución del color verde por el granate que todavía mantiene en la actualidad, tanto en parte de su cartelería como en su decoración. Nuestro autogiro, que hoy todavía funciona, permanece expuesto en el Museo del Aire en Cuatro Vientos, en el aeródromo donde se recogen otras tantas joyas de la aviación y de sus pioneros como el mencionado Benito Loigorry, el primer piloto español en conseguir el título de la Federación Aeronáutica Internacional. Quedan ahí como testigos de lo que fue, pero también como testimonio de lo que puede hacerse con imaginación, talento, perseverancia y buen pulso. Parece mentira que se pueda escribir, hacer y decir tanto combinando apenas 15 letras.
 

 

Comentarios (0)

Deja tu comentario

Respuesta a
CAPTCHA Image
Play CAPTCHA Audio
Refresca la imagen